Los mandamientos de la ley de Dios comentados. ©Nasbly Kalinina


A lo largo de mi vida, he ido en contra de casi todos los mandamientos de la ley de Dios, sin embargo; ello no me impide levantarme, arrepentirme y seguir intentando cumplir con cada uno de ellos. En base a mis propias experiencias hoy me atrevo a presentarles mis humildes comentarios a este magnífico regalo de nuestro Padre celestial.
  1. Amar a Dios sobre todas las cosas: incluso más que a nuestros padres, hijos o pareja. Dios siempre debe estar por encima de cualquier amor terrenal, por mucho que nos cueste, de allí que hay que pedirle cada día que nos enseñe a amarlo como Él no ama.
  2. No tomar el nombre de Dios en vano: no jurar en su nombre cuando estamos mintiendo o mencionarlo sin ningún sentido.
  3. Santificar las fiestas: si podemos madrugar cada día por ir a la escuela o trabajo por qué nos cuesta tanto ir a misa cada domingo.
  4. Honrar al padre y a la madre: no podemos olvidar que nuestros padres merecen respeto en toda circunstancia.
  5. No matar: en un país donde la vida no vale nada, hay que fomentar el amor al prójimo para que estas personas que matan sin razón entiendan lo terrible que es este pecado. La vida es lo más preciado que tenemos, pidámosle a Dios porque las matanzas cesen en el mundo entero.
  6. No cometer actos impuros: respetar nuestro cuerpo para que otros lo respeten es el primer paso para evitar caer en esta tentación.
  7. No hurtar: el tomar las cosas ajenas,  por muy pequeñas que nos parezca, es un pecado; sino imaginemos por un momento buscar el lapicero que hemos dejado sobre la mesa y encontrarnos con que alguien lo ha tomado, es incómodo por muy habituados que estemos a esto, no en vano en las oficinas públicas y privadas suelen cuidarlos con una liga o algo parecido.
  8. No decir falsos testimonios ni mentiras: aquello de las mentiras blancas se ha vuelto muy de moda, pero aún así, no dejan de ser MENTIRAS.
  9. No consentir pensamientos ni deseos impuros: el pecado nos hace esclavos del pecado, mientras más le permitamos a nuestra mente disfrutar de estos pensamientos indecentes más vendrán a nosotros y recordemos que nuestros pensamientos son el preludio a nuestros actos.
  10. No codiciar los bienes ajenos: la envía es un arma muy poderosa, ella destruye todo a su paso, tanto nuestros corazones como el de las personas víctimas de nuestros malos deseos. Nunca sabremos lo que hay detrás de cada triunfo -sacrificios o pecados-, por ello, lo único que nos debe importar es reír y llorar “porque a cada quién le llega su hora”.

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