LILIAN TINTORI: ¿TE CASAS CON VENEZUELA?


Nasbly Kalinina

Preámbulo

Esta es la primera vez que me atrevo a publicar una historia biográfica sin la autorización previa de mi protagonista y la razón por la que me permito hacerlo es por el momento histórico que nuestro país está viviendo. Este jueves 1° de septiembre Venezuela necesita a todos los demócratas del mundo entero para alzar la voz por la libertad, la unión, la paz y sobre todo por la reconciliación de nuestro pueblo.

Vamos Venezuela que Dios y la Santísima Virgen nos han dado su bendición enviándonos sus ángeles para protegernos y desterrar al demonio de los corazones de nuestros opresores.

…..

lilian-tintori-610x378Era el 19 de septiembre del año 2024, Lilian Adriana Tintori de López se despertó antes de que salieran los primeros rayos del sol matutino, su corazón brincaba de emoción porque ese día su primogénita, Manuela Rafaela, cumplía quince años. Deseaba ser la primera en felicitarla por lo que se acercó a la puerta de la habitación de su hija para verla mientras dormía. Al mirarla en su cama, inocente y hermosa no podía creer que ya su niña era una señorita. Tenía una liga de sentimientos encontrados: por un lado estaba feliz por su cumpleaños pero por el otro se daba cuenta que los años habían volado y su pequeña pronto dejaría el nido en búsqueda de sus propios sueños. A su memoria comenzaron a llegar recuerdos del pasado y por unos minutos se perdió en ellos.

El rostro de Lilian reflejaba la madurez de sus 46 años y la sombra de tanto sufrimiento soportado en aquella ciudad de Caracas que representó una dicotomía en su vida. En ella nació el 5 de mayo de 1978, se graduó como licenciada en Educación Preescolar, sacó una maestría en Comunicación Política, trabajó como presentadora de radio y televisión, se consagró como deportista, se casó con su eterno amor Leopoldo López con quien tuvo a sus hijos Manuela y Leopoldo Santiago; pero también fue allí donde le arrancaron el corazón al separarla de su esposo quien fue encarcelado injustamente en Ramo Verde.

Viendo a su hija, Lilian sonrió al recordar sus propios años de soltería en los que su motor era el vivir cada día al máximo estudiando y haciendo deportes. Su padre oriundo de Buenos Aires se llenaba de orgullo al verla destacarse como toda una deportista mientras que su madre venezolana, católica y más tradicional oraba para que su hija fuera más femenina, se enamorara y formara su propia familia.

Para sorpresa de sus padres justamente el haberse destacado en el deporte como campeona nacional de kitesurf fue la razón por la que un día en el año 2003 le presentaron a Leopoldo Eduardo López Mendoza igualmente caraqueño, político, economista, quien le llevaba siete años de edad y era en aquel entonces el alcalde de Chacao con la necesidad de un asesor en deportes. Esa noche Leopoldo le habló de sus proyectos de vida, de su amor por Venezuela, de su carrera política y de cómo estaba siendo perseguido políticamente mientras que Lilian se sentía fascinada ante aquel hombre tan brillante, apasionado por la justicia social, además de apuesto y soltero.

Al recordar aquel momento tan maravilloso Lilian sintió la misma emoción de aquella noche cuando conoció a su alma gemela. Una combinación de torpeza con timidez, deseo por conocer más sobre él, ansiedad por el futuro a su lado, ganas de congelar aquel instante para seguir mirándolo con unos ojos brillantes de admiración, escuchar aquella voz que aumentaba los latidos de su corazón y contemplar aquella sonrisa que la hicieron ruborizar como niña.

Otro recuerdo la invade y esta vez fue en el año 2006 en que Leopoldo se arrodilló ante ella y le hizo dos preguntas: Lilian, ¿Te quieres casar conmigo?, ¿Te quieres casar con Venezuela? En aquel momento lloró de felicidad sin saber la magnitud del compromiso que estaba adquiriendo con aquella segunda interrogante. La boda se llevó a cabo el 19 de abril de 2007. Fue un evento maravilloso en el que el novio llegó con un liqui liqui blanco, la novia con un largo vestido que le destacaba la cintura y con un toque de orquídeas amarillas en el cabello, los niños del cortejo también se vistieron con los típicos trajes llaneros creando de esa manera una ceremonia totalmente venezolana. A las afueras de la iglesia la multitud los esperó para felicitarlos y llenarlos de bendiciones.

“Dos años después de la boda, llegaste tu mi hija adorada. Es increíble que luego de tenerte entre mis brazos tan frágil y pequeña ya seas toda una damita, una quinceañera” Le dijo Lilian a Manuela en su pensamiento, para no despertarla. “Luego llegó tu hermano, Leopoldo Santiago, en el 2013 para completar nuestra familia. Realmente nunca me imaginé que se podría amar tanto” y diciendo esto también en su mente recordó los sucesos del 2014 los cuales empañaron su felicidad al igual que a la de tantos otros venezolanos.

Lilian cerró los ojos, respiró hondo mientras sentía su cuerpo rígido y pesado ante las memorias que veía como escenas de una terrible pesadilla. Desde el 2013 Nicolás Maduro, el entonces ilegítimo presidente de Venezuela, había hecho público su deseo de encarcelar a Leopoldo por sus opiniones en contra del gobierno llenando de inquietud a Lilian  quien comenzó a orar todos los días por su esposo, con dos hijos pequeños pensar en algo así le aterraba. Leopoldo por su parte, siempre le levantaba el ánimo diciéndole que eso no sucedería. Que él estaba cumpliendo con su deber de líder político al expresar las molestias del pueblo venezolano el cual se sentía desamparado ante un nivel de delincuencia espeluznante.

Con ese argumento, Leopoldo López junto a María Corina Machado y Antonio Ledezma, también líderes opositores al régimen de Maduro, llamaron a tomar las calles en todo el país de forma pacífica para protestar por el alto nivel de inflación, la inseguridad y la escasez de los productos básicos. Ese llamado dio pie a que miles de personas, en su mayoría estudiantes, a nivel nacional comenzaran a manifestar su descontento al sentir que no tenían un futuro próspero y libre. Lastimosamente, la Guardia Nacional los reprimió fuertemente causando por lo menos 43 muertes razón de la que se valió el régimen de Nicolás Maduro para emitir una orden de captura en contra de Leopoldo acusándolo entre otras cosas de instigación pública, daños a la propiedad pública y asociación para delinquir.

Por varios días Leopoldo se escondió para tomar la decisión más importante de su vida: Huir con su familia y dejar a tras a su amada Venezuela, quedarse en la clandestinidad o entregarse para arrancarle la máscara al dictador ante el mundo entero. Durante ese período de meditación pasó el mayor tiempo con su esposa y sus hijos. Lilian se desvivió por complacerlo con un nudo en su garganta, con unas ganas reprimidas de llorar porque sabía que la decisión ya estaba tomada. Leopoldo era un hombre muy valiente y nada ni nadie le haría doblegar sus principios. Ella lo entendía, lo admiraba y apoyaba pero no por ello dejaba de sentir miedo ante aquella inminente entrega de su marido a un régimen déspota y egoísta.

Así el 18 de febrero de 2014 ante una enorme multitud rodeado de familiares, amigos y seguidores se entregó a las autoridades afirmando que Lilian le había dado mucha fuerza siendo su pilar para estar allí, que todo aquello era por todo el pueblo venezolano que estaba sufriendo, por los jóvenes y si su encarcelamiento valía para que Venezuela despertara definitivamente, bien valdría la pena. Pidió que siguieran en la calle pero de forma pacífica y que no perdieran la fe jurándoles, en nombre de todos los niños de Venezuela, que vencerían y que muy pronto tendrían una Venezuela libre y democrática.

Mientras hablaba Lilian estaba allí, a su lado, en silencio, sin darle credibilidad a lo que estaba sucediendo. Su esposo, su mejor amigo, el padre de sus hijos realmente se entregaba ante unos verdugos que podían matarlo dejando huérfanos a sus niños: Manuela de cuatro años y Leopoldo Santiago de uno. Sentía como si una espada cruzaba su corazón pero siguió firme, llenándolo de fuerza con todo el poder del amor que había crecido en ambos desde la misma noche que fueron presentados.

Aquella escena fue inolvidable no solo para Lilian sino para miles de venezolanos quienes lloraron de rabia y frustración por semejante injusticia. “¡No te entregues!” gritaban los presentes mientras toda Venezuela seguía de cerca aquel momento en que una familia que había sido inspiración para tantos era separada. Unos años a tras habían protagonizado un cuento de hadas cuando el alcalde más popular se casó con una famosa rubia, dulce y querida por todo el país. “Todos somos Leopoldo” gritaban una vez más las masas mientras Lilian sostenía con fuerza su rosario para no desmayar.

A partir de ese día, Lilian se transformó, pisó su dolor y se convirtió en una verdadera luchadora. Su fe en Dios, la disciplina aprendida en los deportes y el amor a su familia hizo que el Espíritu Santo la llenara de fuerza. Así comenzó su más dura batalla para rescatar a su príncipe azul, devolverle el padre a sus hijos quienes lloraron a su lado y sufrieron humillaciones por querer verlo en la cárcel de Ramo Verde. Ese dolor de esposa y madre la hizo transmutar en una heroína desafiando el régimen más cruel en la historia de Venezuela, cruzó las fronteras del país para abogar por todos los presos políticos. Gritó hasta que el mundo entero la escuchó ganándose la admiración de todos los demócratas y ayudó a miles por medio del programa Rescate Venezuela llevando al país  medicinas y comida en medio de una escasez alarmante de insumos médicos y alimentos.

Aquella nueva Lilian inspiró a muchas personas y la hizo ganar diferentes reconocimientos por su lucha por la paz, los derechos humanos y la democracia. Premios que recibió con una sonrisa en nombre de Leopoldo pero con el alma en casa añorando a sus hijos y deseando ser nuevamente la esposa y madre abnegada en su hogar apoyando la carrera de su marido y saliendo a nadar en el Orinoco en cada aniversario, prepararles la comida y ver a sus niños crecer al lado de su padre.

Las circunstancias hicieron a Lilian una guerrera, el apoyo de su familia y de todo un país le permitieron continuar en medio de las tensiones y las amenazas, las oraciones y bendiciones de millones de personas alrededor del mundo, principalmente de venezolanos en el exilio que deseaban regresar a su tierra, la llenaron de esperanza; pero fue su auténtico amor por la libertad no solo por los presos políticos sino de toda una nación la que hicieron de aquella mujer un ejemplo a seguir por las siguientes generaciones.

Leopoldo por su parte desde la soledad de su celda no solo la admiraba sino que cada día se enamoraba más de ella. Así un día durante aquellas visitas conyugales en las cuales solo podían susurrarse al oído para tener un poco de privacidad ante la presencia de un guardia que silbaba durante todo el rato le dijo: “Lilian, hace unos años al pedirte que te casaras conmigo te pregunté si te casabas con Venezuela y con los años entendí que esa interrogante fue equivocada porque al casarme contigo era yo el que se casaba con nuestro país. Eres valiente, soñadora, romántica, hermosa y valiosa como estas tierras que nos parieron por lo que TU ERES VENEZUELA al igual que todas las mujeres quienes aman y luchan con pasión por una patria libre y próspera por ello apenas salga de aquí lo primero que quiero hacer es volver a casarme contigo. Eres el amor de mi vida, sin rivalidades entre tú y el país porque ustedes dos son un mismo ser, Venezuela vive en ti y tu vives en ella, una no puede separarse de la otra y seré el hombre más afortunado del mundo si me aceptaras nuevamente como tu compañero por el resto de la eternidad”.

Esas palabras la hicieron volar en una nube convirtiendo aquella sucia celda con un colchón mal oliente y llena de cucarachas en un jardín de flores. Sus penas fueron olvidadas y con un beso sellaron nuevamente su amor inmortal. Una escena que en diferente circunstancia hubiera causado la envidia de muchas personas quienes nunca han encontrado esa alma gemela que les haga temblar hasta la última célula de su cuerpo.

Ante aquella memoria, Lilian abrió los ojos, sintiéndose muy dichosa y sobretodo muy bendecida. Su hija se despertaba y corrió a felicitarla. Manuela se sintió la quinceañera más feliz del planeta porque aquella noche no solo iría con toda su familia a darle gracias a Dios por su cumpleaños sino que también bailaría el vals con sus abuelos, su hermano y con el hombre más importante en su vida: su papá, Leopoldo López, quien hacía años estaba en libertad reorganizando el país junto a todos los venezolanos demócratas: Ledezma, Capriles, Machado, Allup…

En medio de toda esa felicidad, Lilian no dejó a un lado su trabajo social, por suerte ya no tenía que viajar con tanta frecuencia al exterior y cada domingo salía a correr con miles de personas que llegaban desde todo el país para compartir un rato con ella, Leopoldo y sus hijos quienes ya eran todos una atletas al igual que sus padres. Subían hasta el Cerro el Ávila desde donde contemplaban aquella Caracas soñada que aun demostraba las heridas causadas por un hombre quien llegó al poder para dividir a un pueblo y quien al morir dejó como heredero a un tirano.

En la cúspide, Lilian pedía orar por los abatidos tanto de la oposición como del oficialismo durante aquellos años de represión, por la unión de las familias y la reconciliación plena del país dejando atrás todo aquello que distinguió a unos venezolanos de otros…mientras, los ángeles caídos susurraban sonriendo: Fuerza y Fe.

2 respuestas a LILIAN TINTORI: ¿TE CASAS CON VENEZUELA?

  1. nelly peña dice:

    acobigemonos en el manto de la virgen y dios plara que seamos libres amen gracias mujer luchadora y protagonista de esta tormenta y hoy llega la luz la esperanza y el nuevo comienzo de mi bella venezuela amen amen amen

  2. Aura Guedez dice:

    De verdad tienes un valor incalculable yo le ORO MUCHO DIOS,por tu esposo, EL VA SALIR LIBRE……………..en Paz a cumplir con todas las Responsabilidades de Hombre Temeroso de Dios. amen. jama el mundo los contaminara porque el Amor lo puede todo. amen y DIOS ESTA DE PARTE DE LA VERDAD.

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