BORIS QUIÑONES: UN MÉDICO DE ORIGEN INDÍGENA PRIVADO DE LIBERTAD

abril 29, 2018

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“No hay que hacer justicia con propia mano,
pero está en nuestras manos que se haga justicia” Alfredo Romero

Nacido el 28 de mayo de 1975 en una de las etnias indígenas de Venezuela Boris Humberto Quiñones León habla español, portugués, inglés, italiano y su dialecto nativo. A los 17 años se fue al estado Mérida para estudiar medicina en la Universidad de los Andes y al no haber cupos se inscribió en la licenciatura de Enfermería mención Terapia Intensiva, posteriormente, logró continuar sus estudios y graduarse como Médico Cirujano.

Desde sus inicios en la universidad perteneció a la Federación de Estudiantes desde donde abogaba por los derechos de sus compañeros y el bienestar de todos tanto en la sede universitaria como en su entorno. Por esa destacada vocación de servicio fue contratado durante las marchas en Caracas a principio del año 2017 para atender a los lesionados indistintamente de su posición política.

Al calmarse Caracas alguien lo llamó para que los ayudara con los lesionados dentro de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) de Maracay. Siempre con su chaleco que lo identificaba como médico fue capturado junto con otros 21 hombres quienes fueron golpeados de manera bestial y cinco mujeres manoseadas vilmente luego de tumbar las puertas e invadir la autonomía universitaria.

Fueron presentados ante un Tribunal Militar, con las franelas ensangrentadas, con los pulmones colapsados y las cabezas rotas por los golpes pero, nunca hubo examen forense. Les imputaron tres cargos de leyes militares y el juez envió 11 para “El Dorado” estado Bolívar y 11 al penal “26 de Julio” en el estado Guárico. Las cinco mujeres se les asignaron casa por cárcel en Maracay.

Entre los que fueron trasladados hasta el “Dorado” 2 se contagiaron de paludismo a quienes Boris atendió mientras estuvo con ellos. Tres meses después, el juez militar les dio boleta de excarcelación a los 27 civiles, pero fueron secuestrado por la policía de Aragua y llevados a un Tribunal Ordinario que le otorgó libertad bajo medida cautelar a 22 de los upelistas, como los llamaban, y el resto fueron trasladados a otras cárceles de la siguiente manera: a una de las mujeres la dejaron en casa por cárcel, Kenny Colmenares y Mitchell Sosa a la “26 de Julio”, Alex González y Boris Quiñones a “Tocuyito.”

Sintiéndose frustrado, deprimido y sin salida Boris, aquel indígena nacido en medio de la selva con la luna de testigo y las estrellas iluminando el momento, intentó suicidarse por primera vez tomando cloro y luego ahorcándose invocando a sus ancestros a quienes clama incansablemente como niño asustado y perdido por su libertad. Ha tenido varios eventos hipertensivos graves y su gastritis ha empeorado a tal nivel que vomita sangre. A pesar de ello, sus familiares denuncian que no ha tenido acceso ni a médicos ni a medicinas por lo que desde el Foro Penal abogamos por una inmediata medida humanitaria por su bienestar, salud y liberación.

#QueSeHagaJusticia #LiberenABoris #LiberenATODOSlosPresosPoliticos

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EL INFIERNO DE DYLAN CANACHE Y EL RESTO DE LOS MENORES EN EL HELICOIDE

marzo 21, 2018

 

@nasbly
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“No hay que hacer justicia con propia mano,
pero está en nuestras manos que se haga justicia” Alfredo Romero

  El 13 de enero del 2018 fue un día totalmente normal y corriente en la casa de la familia Canache, Ana como siempre se despertó bien temprano para limpiar la casa y hacer el desayuno. A eso de las ocho llamó a Dylan para que fuera a comer. Unos minutos más tardes se sentó a la mesa aún con cara de sueño y al ver la arepa con mantequilla protestó: “¡¿Solo esto mamá?!”. “Sí, hijo. Ya sabe que la cosa esta dura y no se consigue mucho por ahí, pero vamos, coma y dele gracias a Dios porque en estos días hay muchos que hasta se acuestan sin nada en el estómago”.

    Eso no era noticia nueva para Dylan, en su liceo ya era normal que sus compañeros dejaran de ir porque no tenían que comer y algunos hasta se habían desmayado del hambre. Nacido y criado en la era de la llamada revolución desde muy joven entendió que solo se podía estar a favor o en contra del régimen. De allí que por medio de las redes sociales comenzó desde los 14 años a seguir a todos los grupos de la resistencia que iban en contra del régimen de Maduro, quien para él, era el único causante de todos los males de la sociedad.

   En su mente inocente el salir a protestar y conocer a los líderes de la oposición era como protagonizar una película en la que pertenecía al bando de los héroes que enfrentaban a los villanos. Así que cada vez que alguien mencionaba la palabra “protesta” él comenzaba a invitar a sus amigos del Facebook a salir y unirse a la “batalla” como sucedía en sus comiquitas favoritas.

   “Su arma”, una patineta, con la que paseaba por toda Altamira alardeando de su valentía al brincar sobre obstáculos y desde paredes muy altas; pero aquel sábado no había protesta, ni bandidos a quienes gritarles consignas en contra del régimen por lo que decidió irse a rumbear con sus amigos y pasarla bien pues, a la final, los héroes también necesitaban distraerse, pensó sintiéndose muy orgulloso de sí mismo. Sin embargo, los partidarios de Maduro tenían otros planes para aquel joven con espíritu luchador y rebelde.    

    En la madrugada del domingo una amiga de Dylan fue detenida en una fiesta y obligada a llamarlo para que la fuera a buscar en la estación de Antímano del metro de Caracas donde una comisión de funcionarios de la Dirección de Investigaciones del SEBIN lo detuvieron como si aquel menor de edad con su patineta realmente tuviera súper poderes capaces de derrocar al régimen por sí mismo.

    Por su parte, Ana, la abnegada madre; casi se enloquece al ver que su hijo no llegaba a casa y no fue hasta que contactó al Foro Penal y por medio de su coordinadora Mariela Suárez que logró saber que Dylan se encontraba detenido en el Helicoide. Ese mismo día por la tarde fue presentado ante el Tribunal 4to de Control de Menores del Área Metropolitana de Caracas, presuntamente por el delito de instigación pública, sin la presencia de sus padres y con un defensor público que le fue asignado, por lo que hasta ese momento el joven aún seguía sin entender nada de lo que estaba sucediendo y gracias a su ávida imaginación mantuvo la calma como si todo fuera parte de una película.

    Le fue otorgada una medida de libertad bajo fianza en la que se requería presentar unos fiadores que no se hicieron esperar para ayudar al adolescente de 16 años. Desafortunadamente, los planes del régimen eran detener al menor bajo cualquier circunstancia y no le permitieron volver a casa si no que al contrario lo enviaron a una celda del Helicoide en donde lo han mantenido detenido desde entonces sin ver a sus padres.

    El calabozo en el que se encuentra lo llaman “Preventiva 1” que mide 10 metros cuadrados aproximadamente. Cuando entró a aquel lugar sintió el mal olor proveniente principalmente del baño que tiene filtraciones y problemas de desagüe; además del sudor del resto de los reclusos, quince en total, trece de los cuales son detenidos comunes y otro menor llamado Andi de 17 años.  

    Notó las paredes grasosas, húmedas y llenas de moho, unas colchonetas tiradas en el piso sobre las que cucarachas se paseaban alegremente y en donde entendió tendría que dormir mientras estuviera en aquel infierno propio de una escena de terror. “Todo es parte de la película”, se seguía diciendo así mismo mentalmente para tratar de controlar el pánico que empezaba a sentir, “ahora es la parte de suspenso y pronto llegarán mis padres a rescatarme”.

    De un momento a otro, la alegría en sus ojos se fue apagando, la sonrisa transformando en amargura producto de los maltratos físicos y psicológicos. Su único aliado es Andi quien también es víctima de los otros reclusos por su inocencia casi infantil y por cuya razón el ángel de los presos políticos los ha puesto en las manos de los abogados del Foro Penal quienes no descansaran hasta verlos libres.

    Cuando les llevan las comidas insípidas recuerda aquella arepa con mantequilla que su mamá le había preparado con tanto amor, recuerda las veces que lo abrazaba y le decía cuanto lo amaba, recuerda lo feliz que era en su hogar protegido por todos sus familiares e intenta entender por qué ahora se encuentra en aquel infierno, porque por más que se lo pregunta la explicación no llega, la imaginación ya no le da respuesta, los héroes ya no existen y sus miedos lo están enloqueciendo.   

#QueSeHagaJusticia #LibertadAlosMenores.

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PEDRO TROCONIS: DEL FORO PENAL AL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

marzo 2, 2018

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“No hay que hacer justicia por propia mano, pero está en nuestras manos que se haga justicia” Alfredo Romero

El 21 de julio de 2017 la Asamblea Nacional designó y juramentó a 33 magistrados para sustituir a los jueces del régimen de Nicolás Maduro. Al ver el listado de nombres me llené de emoción al descubrir que dos de mis amigos y colegas se encontraban en ella. Pedro José Troconis Da Silva como principal de la Sala de Casación Penal y Rafael Antonio Ortega Matos como suplente de la Sala de Casación Social. Ambos caraqueños, egresados de la Universidad Santa María y profesores de la Universidad Fermín Toro en Barquisimeto en donde tuve el gusto de conocerlos primero como alumna y posteriormente como colegas.

La juramentación se llevó a cabo en la plaza Alfredo Sadel bajo la mirada de millones de venezolanos dentro y fuera del país. El orden y la justicia se deslumbraban en aquellos rostros de valientes guerreros quienes llegaban desbordando conocimiento y experiencia al ver sido sometidos previamente ante un Comité de Postulaciones que recibió 305 aspirantes.

Desafortunadamente, la emoción duró muy poco dado que un par de horas después del acto, el régimen de Maduro los desconoció y acusó de usurpar funciones del Poder Judicial. En los siguientes días los juristas Ángel Zerpa, Jesús Rojas Torres y Zuleima González fueron detenidos por lo que el resto se vieron obligados a exiliarse y hoy se encuentran dispersos entre Panamá, Chile, Colombia y Estados Unidos.

Una vez a salvo, Troconis concedió un par de entrevistas en las que explicó que el asedio hacia él y los demás magistrados fue tremendo. Las casas de sus familiares y amigos más cercanos habían sido violentadas con armas y pasamontañas para verificar si se encontraban con ellos, además de exponerlos a interrogatorios para que les dijeran donde se encontraban.

Desde la distancia seguí de cerca las noticias que me llenaban de angustia tanto por los juristas como por sus familiares quienes también sufrían con ellos. En agosto Troconis y yo nos encontramos en un evento en Weston. Dejando aún lado los títulos propios entre colegas me saludó con ese calor amistoso que aún desbordaba el olor a mi tierra (Barquisimeto).

Hablamos un rato como buenos amigos y entre las cosas  que me dijo fue: “Si tu pasión es escribir, escribe. No pierdas tiempo, cada uno debe enfocarse en lo que le gusta. No permitas que nadie te desaliente. Aunque te encuentres en otras tierras tus estudios te pertenecen y nadie puede quitártelos”. Él nunca supo el impacto que me generó al aumentar mi autoestima pisoteada durante años por los mismos latinos quienes al saberme inmigrante no dudaban en humillarme por no ser americana ni tener dinero.

Sus palabras se me quedaron grabadas en el corazón por lo que al escuchar que el 13 de octubre de 2017 los magistrados tomarían posesión de su cargo en la OEA, haciendo de ello un caso inédito en la historia mundial por ser el primer Tribunal Supremo de Justicia en ser constituido fuera de su territorio jurídico, decidí que haría todo lo posible para apoyarlos en su noble labor. Realmente deseaba que el mundo entero conociera a nuestros magistrados, hombres honestos, capaces, quienes lo arriesgaron todo para que en Venezuela pudiera haber justicia.

Sin embargo, dado la curiosidad mediática que crearon, los magistrados se hundieron en un hermetismo casi desolador; por lo que dejando a un lado el tema del TSJ, me enfoqué en mi libro y posteriormente en el Foro Penal del cuál Troconis había sido coordinador en el Estado Lara ayudando así a muchos jóvenes quienes fueron injustamente privados de libertad solo por salir a protestar. Entre los detenidos figuraban jóvenes estudiantes, de buenos principios y valores quienes soñaban con un futuro mejor.

Desde el Foro Penal, Troconis demostró con hechos que la protección de los Derechos Humanos y el cuidar de cualquier persona que sea reprimida e injustamente detenida siempre había sido su norte y el convertirse en magistrado representaba su sueño de poder impartir justicia de una forma transparente, imparcial y expedita.  

Sin duda, la vocación innata del magistrado, de todos los abogados y voluntarios del Foro Penal también se ha evidenciado en el buen trato que les dan a las víctimas y sus familiares quienes de forma generalizada han afirmado que se han sentido satisfechos con el profesionalismo con el que han sido atendidos desde que han solicitado los servicios de defensa gratuita en el centro de denuncias.

Cuando el presidente del TSJ legítimo Miguel Ángel Martín rompió su hermetismo, el pasado viernes 24 de febrero de 2018, las expectativas de los venezolanos puestas en ese órgano colegiado resurgieron al igual que mis ansias de escribir sobre ellos. El magistrado Miguel Ángel había aceptado la invitación de la doctora Carmen Cecilia Pérez para explicar que efectivamente seguían trabajando dignamente para recuperar el orden constitucional perdido en el régimen de Maduro.

Así por primera vez me acerqué al Interamerican Institute for Democracy donde pude corroborar por medio de Lizandra Garriga, assistente ejecutiva del instituto, que los magistrados se reúnen todas las semanas para tomar decisiones administrativas y judiciales en esas instalaciones prestadas porque no tienen dinero para rentar una sede propia.

En definitiva, esos juristas dejaron sus familias y las comodidades de sus hogares en Venezuela para vivir en el exilio como cualquier otro inmigrante con sus limitaciones y carencias por seguir sus convicciones y hacer justicia desde el ente más elevado de nuestro sistema jurídico; así que para ellos todo mi respeto y apoyo porque estoy convencida que con personas tan íntegras y comprometidas con Venezuela pronto conquistaremos la libertad.


FORO PENAL AND A RIPPLE OF HOPE

febrero 23, 2018

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“Each time a man stands up for an ideal, or acts to improve the lot of others, or strikes out against injustice, he sends from a million different centers of energy and daring those ripples build a current which can sweep down the mightiest walls of oppression and resistance” – Robert F. Kennedy

Alfredo Romero, Executive Director of Penal Forum, and Pamela Mary Schimidt who is the founder of Ripple of Hope Global Youth Advocacy Initiatives had the pleasure of meeting each other at the Robert F. Kennedy Award in 2017; however it was until January 2018 when they could meet to create an awareness campaign for Venezuelan political prisoners and persecutes.

Their work along with the Pamela’s conference at Miami University last 20 of February where she captivated the audience with the fundamentals of her organization that showed the victims of Nepal, India, Haiti, Nicaragua, and now Venezuela. Her initiative combines the emotions, education of Human Rights and develops self-sustainability of people through the concepts of courage, compassion, and perseverance.

The event was opened by Julio Henriquez via Skype, the Penal Forum coordinator in the State. He spoke about the actual situation of Venezuelan political asylums. Then, Santiago Rodriguez, a lawyer and student at Miami University who is another collaborator of Penal Forum touched our hearts with a terrible story about an innocent engineer who was sent to prison, got depress and develop a brain tumor.

When Pamela started her speech, Maru Michelena, translated into Spanish. smooth work our mate who transmitted her mix feelings because, in one hand, she felt honored assisting those who did not understand English, but, in the other hand, she felt overwhelmed before the initiative of that American teacher who had dedicated her life into the advocacy of the Human Rights and today wants to present the testimonies of a group of Venezuelan people who fled to her country: United States.

Pamela’s words were lovely and full of surprises, she explained when and how she met Alfredo Romero and how her foundation could show the Venezuelan’s political prisoners and persecutes testimonies in New York. She also explained the importance of her meeting with the victims and why making their paintings, an image that for them represents prison and freedom; the illustration she showed a picture where an 8 years old boy drew another boy being under exploitation (prison) and another where he was happy with his family (freedom).

Then she asked us to find a stranger and give her/him a hug. At doing so, I seen the people that I knew from so far away and I realized that it was the first time I was with all those people who were surrounding me. For a moment, I was taking a back reminded by the emptiness which I had learned to live with because in this country I have only Jesus and the Virgin Mary. Still, when Ana Viloria, who was next to me, hugged me; and the rest of people around did the same I felt at home, especially when I carried, Isabella Sofia, the only baby in the room and who went to my arms like a blessing from Baby Jesus for who I have great devotion. That night He had a mass in his name however, I missed it because I attended the Penal Forum’s conference and support the political prisoners in Venezuela. While I carried that little angel I thought in those who are isolated in a place called “La Tumba”.

Before ending her presentation, Pamela asked us to explain what freedom meant to us and a young lady in the room told her that basically, freedom was the life that USA offers us and many people agreed. When she finished, I went to her I told that for me freedom is the power of being anywhere my heart wants to be. I am living in this beautiful country but, my heart is in prison because everything  I love the most is in Venezuela and I cannot go back to hug my family and friends without being scared, due to a growing list, updating every week by Penal Forum, of political prisoners.

She liked my concept of freedom so much so, that she asked me to send it by email. Now I am in debt with an extraordinary woman who I had the pleasure of meeting thanks to the fact that I am officially an Active Defender of Penal Forum. During the next days she’s going on to interview some Venezuelan asylums who are living in Miami and who fled our country scared of Nicolas Maduro’s oppression. Some of them have been in jail, others received a public threat just for raising their voice against a tyrant but all share the same terror of going back to our country and being put in prison just because we have a different way of thinking.

I thought that with that grand experience of meeting Pamela my day paid off, however; my surprise was bigger when I found out that Munira Munoz, our host, was Mama Liz’s sister. I couldn’t believe it! Mama liz was the angel who went to jail for visiting our political prisoners and adopted them like her children. My heart jumped with happiness when I met Munira Anez that lovely grandmother who held Mama Liz in her womb such a lovely and marvelous woman. I felt as if in a cloud of blessings, surrounded with such brilliant and kind people whom I share my great love: VENEZUELA.

For all of that, I came to the conclusion that the concept of Active Defenders that is in the Penal Forum Website is a little bit shorter since it is not only about promotion, education and defense of the Human Rights but, also about collecting all those who fight for others and send a ripple of hope that can sweep down the mightiest walls of oppression and resistance.

 

 

 


El Foro Penal y A Ripple of Hope

febrero 22, 2018

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“Cada vez que un hombre defiende un ideal, o un acto para mejorar a otro, lucha contra la injusticia, el envía una pequeña onda de esperanza y cruza uno a otro desde diferentes centros de millones de energía  y esas ondas de energía construyen una corriente que puede barrer los muros más poderosos de opresión y resistencia” Robert F. Kennedy

 

Alfredo Romero, director ejecutivo del Foro Penal, y Pamela Mary Schmidt quien es la fundadora de Ripple of Hope Global Youth Advocacy Initiatives tuvieron el gusto de conocerse durante la entrega del premio Robert F. Kennedy 2017, sin embargo no fue hasta enero de 2018 en que lograron verse para crear una campaña de concientización sobre los presos y perseguidos políticos en Venezuela.

Ese trabajo en conjunto floreció con la conferencia de Pamela el 20 de febrero en la Universidad de Miami en la que cautivó a todos los presentes con los fundamentos de su organización y con la cual ha venido dando a conocer a los oprimidos en Nepal, India, Haiti, Nicaragua y ahora Venezuela. Su iniciativa intenta combinar las emociones, la educación sobre los derechos humanos y el apoyo a la potencialidad de los seres humanos a través de los conceptos de coraje, compasión y perseverancia.

El evento fue iniciado por Julio Henríquez coordinador del Foro Penal en Estados Unidos quien nos acompañó vía Skype para actualizarnos en cuanto a la situación de los asilados políticos venezolanos. Luego el abogado caraqueño Santiago Rodríguez colaborador del Foro Penal y estudiante de Derecho en la Universidad de Miami nos conmovió a todos con una historia espeluznante de un ingeniero quien al ser apresado de forma totalmente injusta sufrió de depresiones y se le desarrolló un tumor cerebral.

Al momento de la participación de Pamela, Maru Michelena la acompañó para traducir su exposición, trabajo impecable de nuestra compañera quien nos trasmitió sus sentimientos encontrados al sentirse por un lado, honrada con su aporte a los venezolanos quienes no entendían una sola palabra de la oradora de orden y por el otro, conmovida ante la iniciativa de aquella maestra de escuela americana quien se ha dedicado a la defensa de los Derechos Humanos y que hoy en día asumió el reto de presentarle al mundo los testimonios de un grupo de venezolanos quien han sido acogidos en su país: Estados Unidos.

La exposición de Pamela fue impecable y llena de sorpresas, nos explicó cuando y como conoció a Alfredo Romero y de cómo su fundación podría dar a conocer los testimonios de los presos y perseguidos políticos en Nueva York, la importancia de sus entrevistas con las víctimas y de hacerlos pintar una imagen que para ellos representara la libertad y otra su prisión, mostrándonos una en la que un niño quien había sido explotado desde los 8 años representó a otro quien aún seguía en esas condiciones (prisión) mientras que él se sentía feliz con su nueva familia (libertad).

Luego nos pidió que buscáramos a un desconocido y le diéramos un abrazo. Al hacerlo, vi que en realidad las únicas personas que conocía estaban muy lejos y que era la primera vez que me encontraba con todas las que me rodeaban. Por un momento el vació de soledad con el que he aprendido a vivir, porque aquí solo me acompañan Dios y la Virgen, me embargó; aun así al recibir el fuerte abrazo de mi compañera de mesa, Ana Viloria, y el de todos aquellos compatriotas sonrientes llenos de tanto amor me hizo sentir en casa, sobre todo al poder cargar a la única bebé presente, Isabela Sofía, quien llegó a mis brazos como una bendición del Divino Niño Jesús de quien soy muy devota y a cuya misa había dejado de ir por cumplir con las actividades del FP y apoyar a nuestros presos. Fue como sentir el amor de Dios con aquel ángel en mis brazos y recordé a aquellos menos afortunados quienes viven en esa prisión llamada “La Tumba” donde se encuentran completamente aislados.

Antes de terminar su exposición, Pamela nos pidió que definiéramos lo que para nosotros era la libertad, una joven del panel, le dijo que era básicamente lo que Estados Unidos nos ofrecía con lo cual muchos estuvieron de acuerdo. Cuando finalizó, me acerqué y le dije que para mí la libertad era poder estar en el lugar que deseara pues, a pesar de estar libre en este hermoso país mi corazón estaba preso por no poder volver a casa, abrazar a mis familiares y amigos sin sentir temor de formar parte de ese listado de presos políticos que el Foro Penal actualiza todas las semanas.

Mi concepto sobre la libertad le gustó mucho y me pidió que se lo enviara para escribir un poema, quedando así en deuda con una mujer extraordinaria a quien tuve el privilegio de conocer gracias a que oficialmente pertenezco a los Defensores Activos del FP. Durante los siguientes días se entrevistaría con algunos exiliados venezolanos en Miami quienes han tenido que dejar su país por miedo a las represalias del régimen de Nicolás Maduro. Algunas de ellos ya han estado presos, otros solo fueron amenazados públicamente por haber alzado su voz en contra del tirano pero todos comparten el mismo terror de volver a nuestro país y ser encarcelados simplemente por pensar distinto.

Con esa hermosa experiencia creí que había hecho el día, sin embargo; mi sorpresa fue mayor al descubrir que Munira Muñoz, nuestra anfitriona, era la hermana de Mamá Liz aquel ángel quien había pasado una temporada tras las rejas por tan solo visitar y adoptar sentimentalmente a nuestros presos políticos. Mi corazón brincó de emoción al poder conocer incluso a la señora Munira de Añez esa abuela encantadora quien acobijó en su vientre a esa ser tan noble y maravilloso. Me sentí en una nube de bendiciones al estar rodeada de tanta gente brillante y bondadosa con quienes comparto mi gran amor: VENEZUELA.

Por lo que he llegado a la conclusión que el concepto de Defensores Activos que se encuentra en la página web del FP se queda corto porque no se trata solo de la promoción, educación y defensa de los Derechos Humanos sino también de reunir a todo aquel quien lucha por el bien de los demás y envía una pequeña onda de esperanza (a ripple of hope) capaz de derribar los muros más poderosos de opresión y resistencia.


ALFREDO ROMERO: UN ÁNGEL DETRÁS DEL FORO PENAL

enero 27, 2018

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El pasado 28 de noviembre de 2017 fui a la Universidad de Miami para una juramentación de defensores activos del Foro Penal que contaría con la presencia de Alfredo Romero. Debido a que no tengo carro y las distancias en esta ciudad son tan largas llegué cuando el evento ya había empezado pero a tiempo de escuchar la ponencia de Romero.

Desde hacía meses deseaba escribir sobre el Foro Penal pero viviendo el sueño americano en el que hay que buscar el tiempo para descansar, con tanto trabajo, no había encontrado el momento ni para investigar al respecto.

De allí, que cuando Romero comenzó a hablar como todo un profesor experto en la materia, yo me convertí en su alumna más atenta. Su introducción, bien memorizada, se encuentra en la página web del Foro Penal:

La organización no gubernamental Foro Penal está constituida como Asociación Civil conformada por una Junta Directiva, presidida por un Director Ejecutivo. En cada estado de Venezuela existe un Coordinador Regional.  El equipo de abogados que integran formalmente el Foro Penal prestan sus servicios pro bono en la asistencia jurídica de personas detenidas arbitrariamente. Contamos además con abogados que fungen como colaboradores eventuales, a nivel nacional.

El Foro Penal cuenta también con una red que supera los 4000 voluntarios, activistas no abogados, que conforman el grupo de “Defensores Activos” de la organización y que actúan en la promoción del respeto a los Derechos Humanos y la asistencia a víctimas y familiares. (Ver: https://foropenal.com/nosotros/#que-es-foro-penal)

En síntesis, eso es el Foro Penal, sin embargo; teniendo a su Director Ejecutivo en frente no pude perder la oportunidad de acercarme y tomarme una foto. Cuando ya estaba a dos pasos de él con muchas otras personas alrededor queriendo retratarse también, nuestras miradas se encontraron y con aquella hermosa y calidad sonrisa quedé cautivada y muda. Una amiga tuvo que ayudarme para pedirle su número de teléfono e invitarlo a la presentación de mi libro en la URBE a escasos dos días.

Sabía que sería muy poco probable que asistiera a mi evento por lo que no me sorprendió su ausencia. Un par de días después, el dos de diciembre, cumpleaños de mi papá, me sentí muy melancólica porque nuevamente me había quitado el habla y no quiso que ni lo felicitara. Me ocupé todo lo que pude, haciendo alguna labor social pues, había aprendido que ante el dolor nada como ayudar a los demás. Ya en la noche y en la soledad de mi cuarto, me acordé de Romero, le envié unas fotos del evento con un simple mensaje: “lástima que no fuiste”.

Para mi asombro y fascinación, me contestó disculpándose, diciéndome que realmente lo tenía pendiente y que deseaba leer mi libro. Luego intentamos cuadrar para entregarle una copia pero con su agenda tan apretada fue imposible vernos, aunque con ese hermoso detalle, me había despertado aun más la curiosidad de escribir sobre aquel hombre detrás del Foro Penal.

Mis objetivos eran muy claros, pero la vida real es muy dura y suele desenfocarnos con el intenso trabado y las cuentas por pagar. El 7 de diciembre, me desperté con una terrible noticia, Wendy Bandera, una joven periodista venezolana de 25 años de edad había sido puñaleada por su esposo en Miami.

Esa tragedia me afectó terriblemente, no solo por ser compatriotas si no porque eran primos segundos, se conocían de toda la vida y a pesar de ello, su relación terminó mal, muy mal. A mí me habían juzgado muchísimo por haberme casado tan rápido y además por la iglesia. Por mucho tiempo tuve que soportar los reproches de gente “muy santa” y “libre de pecado”, casadas o no pero con una lengua mas afilada que una hojilla.

Esa noticia la compartí con varios amigos pero solo uno, a pesar de no ser realmente mi amigo, me contestó lamentando la muerte de esa pobre muchacha. Su mensaje, como siempre fue breve pero muy consolador y es que Alfredo Romero, siente a cada venezolano que está dentro o fuera de Venezuela como un hermano a quien desea volver a ver feliz en esas tierras que nos parió.

El 7 de enero volví a escribirle para felicitarlo, ya eran 49 años, y aunque no me lo dijo me imagino que al verse al espejo habrá recordado las palabras de su padre: “luego de los 30 la vida se hace muy corta”. Sé que estuvo por aquí, en Miami, pero de nuevo tan atareado; me quedé con las ganas de entregarle el libro.

Una semana después, celebramos la fiesta de la Divina Pastora, una marea de sentimientos encontrados llenaron mi alma, los recuerdos de mi familia y amigos con quienes cada año caminábamos una de las procesiones más grandes del mundo. Luego de tres años y medio en el exilio por haber participado en las protestas del 2014 no podía dejar de orar por los presos políticos, sus familiares y sus defensores, casi todos del Foro Penal, quienes han asumido el riesgo de vivir cada día para el bienestar de otros en una sociedad en la que ser opositor al gobierno es casi como una sentencia de muerte.

Así nos despertamos el 15 de enero con unos videos perturbadores de Oscar Pérez pidiéndonos ayuda porque estaban rodeados. Pérez era el policía piloto más buscado por el régimen de Nicolás Maduro por haberse revelado en su contra públicamente y desde un helicóptero mostrado una pancarta con el número 350 haciendo referencia al artículo de la Constitución Nacional que declara que el pueblo desconocerá cualquier régimen que viole los Derechos Humanos.

Ese día, el mundo entero fue testigo de la masacre más horrenda y descarada de un tirano, Oscar Pérez luego de rendirse fue asesinado junto con sus compañeros entre los que se contaban civiles. Mis vecinos, todos cubanos, me contaron que ni Fidel había sido tan malo porque a la final siempre negó sus crímenes. No como Maduro y sus compañeros quienes públicamente se glorificaron de su supuesta proeza.

Ese crimen me hizo acostarme entre lágrimas y levantarme con ellas. Habíamos abandonado a unos compatriotas en las manos de un carnicero y en las redes sociales de lo único que se hablaba era que nos habían matado nuestra única esperanza y que jamás saldríamos de esa dictadura, lo cual me niego a creer porque mientras Dios esté vivo todo es posible.

Entretanto, al frente de toda esa tragedia, abogando por los derechos de las víctimas y de sus familiares, se encontraban nuevamente aquellos héroes del Foro Penal. Alfredo Romero, desde un principio con esa templanza que lo caracteriza dio a conocer vía Twitter que estaban evaluando los hechos y las evidencias para emitir un pronunciamiento, que no se hizo esperar, así como tan poco el dedicarle su programa de radio de los martes trasmitido por RCR (Radio Caracas Radio) y que el resto del mundo puede seguir por Periscopé.

Mi corazón estaba roto en mil pedazos pero nuevamente viendo a Romero en acción haciendo su trabajo, sacrificando horas de sueño y de tiempo con su esposa y sus hijos, me hicieron activar y reanudar mis labores sociales; sin duda, escribir sobre uno de los venezolanos más destacados a nivel nacional e internacionalmente era un gran reto y privilegio.

Sin embargo, trazar la biografía de Alfredo Romero desde la distancia y teniendo tan poco tiempo para poder entrevistarlo me hicieron buscar alternativas. Siempre había pensado que la mejor forma de conocer a un artista era por medio de su obra y por suerte, Romero es canta-autor y en su página web: www.romeroalfredo.com se encuentran disponible doce de sus canciones.

Al escuchar y analizar cada una de esas piezas musicales descubrí al hombre romántico y apasionado quien se inspiró en su esposa para escribir por lo menos cinco de ellas. En sus obras también florece su amor por Venezuela y las tristes historias que han venido enlutando a nuestra nación y a su propia alma al tener que despedirse de su papá para quien escribió los hermosos versos de El Señor de Carayaca.

Otro de los privilegios que he tenido al estudiar la vida de Romero, fue leer su libro “Relatos de Muerte en Vivo: Historias Reales de una sociedad en crisis”, con el cual me sumergí en las profundidades de su corazón al revivir el entierro de su padre Alfredo Romero Amar, así como también, de las penosas realidades de algunos perseguidos políticos, presos e incluso asesinados por el régimen.

Cada historia relatada en su libro nos confronta a una realidad espantosa propia de cine-ficción y con la cual nos sentimos de alguna u otra forma identificados simplemente por haber salido a protestar y levantar nuestras voces en contra de un régimen que no tiene piedad con millones de personas quienes deseamos un futuro mejor para Venezuela.

Romero nació en la ciudad de Caracas, estudió Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello, realizó una maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Georgetown, Washington, DC y otra en Derecho Público Financiero en la Universidad de Londres.

Es socio de la firma de abogados Himiob Romero en la que comparte liderazgo con su buen amigo Gonzalo Himiob Santomé, además es profesor de Derecho en la Universidad Central de Venezuela, de la Universidad Católica Andrés Bello y fue parte del equipo de académicos y expertos del Centro de Derechos Humanos (Carr Center for Human Rights Policy) de la Universidad de Harvard de 2015 al 2016.

Recientemente, recibió el Premio Robert F. Kennedy Human Rights 2017 y con total humildad dijo que el galardón representaba un reconocimiento a las víctimas que están en las rejas, en el exilio o que han perdido a un ser querido y se lo dedicó a todos los miembros del Foro Penal, su familia y los venezolanos quienes han creído en ellos.

Y es que más allá de los premios y reconocimientos que ha ganado Alfredo Romero alrededor del mundo por su trabajo como defensor de los Derechos Humanos, lo que lo caracteriza y lo distingue es su pasión por el bienestar de las personas, en especial de los más necesitados, razón por la que dejó la comodidad de las finanzas para fundar la Asociación Civil Vive (Victimas Venezolanas de Violaciones a los Derechos Humanos) que posteriormente se fusionó con el Foro Penal, desde el cual ha asistido a miles de personas de forma directa e indirectamente.

Su labor social le ha cambiado la vida, incluso, a un grupo de indígenas en la región zuliana, donde moría un niño por día por desnutrición, realidad que documentó con ayuda de su equipo de Pon tu Denuncia, sección de la Entrevista del Observador de RCTV (Radio Caracas Televisión, otro medio opositor al régimen cerrado en revolución) y que posteriormente mostró a Patricia Velázquez quien hoy en día los ayuda por medio de su fundación.

Por lo que en definitiva, para mí, Alfredo Romero Mendoza es un ángel y al ritmo de su canción “Que no pase” respiro y dejo que el viento toque mi cara mientras reflexiono en su vida amenazada directamente con armas para conformarse con esos abrazos de felicidad de las personas que salen de las cárceles. Un ángel que necesita de nuestra ayuda porque como dijo Oscar Pérez: “Los buenos somos más pero estamos dispersos”, por lo que nos urge unirnos y persistir hasta que nuestras acciones sean más fuertes que las palabras, nuestras oraciones escuchadas y nuestro legado sea la libertad.