LORENT Y YAMILE SALEH: DOS CORAZONES SECUESTRADOS EN EL SEBIN

junio 10, 2018

Yamile y Lorent
“No hay que hacer justicia con propia mano,
pero está en nuestras manos que se haga justicia” Alfredo Romero

Dicen que cuando un hijo sufre la madre sufre el doble y basta ver los ojos de Yamile para corroborarlo, una mujer quien a pesar de que está libre su corazón está preso junto al de su retoño en el SEBIN donde ha sido torturado física y psicológicamente sin piedad simplemente por pensar diferente y desear un mejor país donde los Derechos Humanos sean respetados y los jóvenes puedan soñar con un mejor futuro dentro de sus tierras.
Desde el secuestro de Lorent, Yamile se ha convertido en su voz, exigiendo su liberación y la de todos los presos políticos. Una madre que no ha descansado ni descansará hasta que eso suceda porque su alma al igual que la de él tiene sed de justicia y libertad.
Al verla desde lejos se percibe con claridad la imagen de su hijo pero quien logra acercarse descubre que dentro de esa imagen se dibuja el mapa de la pequeña Venecia suramericana, porque amar a su niño es amarlo con todas sus pasiones y la pasión más grande de Lorent se llama Venezuela.
Lorent es un tachirense con sangre árabe, quien desde muy joven sintió el llamado agonizante de su país, un llamado perturbador que lo despertaba en las noches y le suplicaba que luchara por el fin de las injusticias. El llanto de las madres que perdían a sus hijos y los hijos que perdían a sus padres en medio de tanta violencia auspiciada por un gobierno que había prometido que la delincuencia y los niños en las calles se terminarían en un par de años. Así, de un día al otro se encontró en una protesta en las calles, luego en otra de hambre abogando por los presos políticos y después en el exterior rechazando la salida de Venezuela del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.
Lorent Saleh se convirtió en muy poco tiempo en un problema para el régimen y como tal debía ser castigado para que tanto el cómo sus seguidores se calmaran. Olvidando que se puede encerrar un cuerpo pero no las ideas y aunque confinen a unos, pronto se levantaran otros, porque los venezolanos amamos a nuestro país y desde donde sea siempre existirá quien desee seguir luchando por esas tierras.
La separación física de Lorent y Yamile representa al resto de las familias venezolanas divididas por la violencia, la cárcel y la distancia. Por otro lado, su unión emocional, simboliza el amor nacido y forjado en aquella nación en la que se ha nacido, crecido y a las que unos se niegan dejar mientras otros añoran regresar.
Hace unos años Lorent atendió el llamado de nuestra patria y con ello, una lanza cruzó el pecho de Yamile. Cientos han caído ante la crueldad del régimen, miles han sido presos injustamente y millones esperan por un salvador que llegue a ponerle fin a esta tragedia.
El amor hacia el prójimo no se obliga, el amor por un país no se exige, el amor por el mundo entero no se puede demandar ni a gritos ni a golpes. El verdadero amor nace de lo más profundo de nuestro ser y brota en acciones tangibles como cuando una madre alimenta con su pecho a su bebé hambriento.
No es cuestión de seguir esperando si no de preguntarnos a nosotros mismos cuanto amor hay en nuestro corazón para ponerlo en acción.
Venezuela nos implora por sus hijos como Yamile nos ruega con sus ojos que ayudemos al suyo.
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GREGORY SANABRIA: UN HIJO DE DIOS TORTURADO EN EL SEBIN

mayo 23, 2018

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“No hay que hacer justicia por propia mano,
pero está en nuestras manos que se haga justicia”
Alfredo Romero

A sus 28 años María Sanabria esperaba con gran emoción a su segundo bebé, un niño que pronto llegaría para llenarle la vida de bendiciones con su hermosa y tímida sonrisa, con alma de ángel y un corazón tan noble que lo haría sacrificarse a sí mismo por el beneficio de otros. Un niño que mientras crecía en su vientre le recordaba lo hermoso que era la vida y por quien valía la pena esperar hasta tenerlo entre sus brazos y cuidarlo por siempre.
Así llegó el 9 de febrero de 1994 y en la ciudad de San Cristóbal, estado Táchira, nació aquel ansiado y amado bebé a quien su mamá llamó orgullosamente Gregory Antonio Sanabria Tarazona.
Sin embargo, el tiempo pasó muy rápido ante los ojos de aquella abnegada madre quien de un momento a otro vio a su hijo llegar al bachillerato y posteriormente empezar a estudiar Ingeniería en Informática en la Universidad Experimental del Táchira (UNET), además de una licenciatura en Teología en el seminario de las Asambleas de Dios pues, nacido en el seno de una familia cristiana desde muy joven Gregory se había enamorado plenamente de Jesús como único camino de salvación y amor al prójimo.
Humilde y muy inteligente, Gregory aprendió a leer música antes del español y a pesar de que era feliz con sus hermanos y su adorada madre, no podía estar tranquilo ante tanta maldad e injusticias cometidas por el régimen de Maduro. Por lo que a partir del 2013 comenzó a luchar por los Derechos Humanos y llevar un mensaje de amor y esperanza en cada protesta a la que asistía.
Desde entonces, su compromiso con la libertad del país se fue profundizando cada día, por lo que su mamá, quien es también su confidente y mejor amiga, le suplicó de rodillas y llorando que abandonara las calles, que no se siguiera arriesgando pues temía que lo mataran o llevaran preso como a tantos otros. Al verla en aquel estado, Gregory intentó complacerla pero, no lograba estar en paz consigo mismo. “Es normal que las madres se preocupen por sus hijos” pensó cuando decidió salir de casa sin despedirse. “Venezuela nos necesita, es hora de que alguien haga algo y si yo no salgo cómo le podré pedir a otros que lo hagan, que la cuiden y defiendan en contra del tirano. No puedo mamá, siento mucho desobedecerte. Tú me enseñaste a creer en Dios y en este momento mi deber con Él es luchar por el oprimido, por el que sufre, por quien nos necesita pues solo cuando vemos en ellos a Jesucristo y salimos a socorrerlos es cuando somos verdaderamente cristianos” reflexionó aquel gocho ya en camino a las protestas.
Así pues, comenzó a relacionarse con los jóvenes que al igual que él salían a las calles esperando alcanzar la libertad y el bienestar para todos en una nueva y mejor Venezuela, ganándose muy pronto el respeto y cariño de sus compañeros durante los meses de protestas en las que le tocó correr y esquivar los innumerables perdigones, balas y bombas lacrimógenas con las que fueron atacados por el régimen durante sus protestas pacíficas las cuales solo dejaron muchos heridos, muertos y presos políticos en todo el país.
Al enfriarse las calles, desilusionado y aceptando la voluntad de Dios, regresó a casa con su familia para seguir orando, estudiando y ayudando en el mantenimiento y limpieza de la universidad, actividad que precisamente hacía el siete de octubre del 2014 cuando fue detenido y acusado de conspiración para la rebelión y querer cambiar violentamente la Constitución junto al alcalde de Caracas Antonio Ledezma, Lorent Saleh, Gabriel Valles, Juan Giraldo y Jhosman Paredes a quienes para la fecha no conocía en persona.
Desde entonces su vida pasó bruscamente de los brazos tiernos de su mamá y un aula de clases a una celda desde la cual no tiene ni una ventana para ver la luz del día. Durante los primeros interrogatorios fue torturado con bolsas, electricidad y golpes. Sus visitas fueron reducidas al mínimo desde un principio y sus familiares más cercanos han sido obligados a dejar el país por la persecución que han tenido del régimen, teniendo como único refugio para su sanidad mental y emocional ese Dios que su mamá le dio a conocer desde muy niño.
El pasado 16 de mayo, Gonzales López y Carlos Calderón, ordenaron que lo golpearan terriblemente, causando una gran ira y protesta por parte de todos los presos del SEBIN. Un drama que aún sigue llenando de lágrimas los corazones de los demócratas alrededor del mundo por lo que en unísono y junto a todos sus seres queridos exigimos su libertad.
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MANUEL COTIZ: UN DEPORTISTA SOÑADOR ATRAPADO EN RAMO VERDE

mayo 13, 2018

Manuel Alejandro

“No hay que hacer justicia con propia mano,
pero está en nuestras manos que se haga justicia” Alfredo Romero

El ocho de mayo de 2014 fueron desmantelados cuatro campamentos que mantenían un grupo de jóvenes estudiantes opositores al régimen de Nicolás Maduro en la ciudad de Caracas y desde los cuales se le pedía a la ONU el envío de una misión para Venezuela. El operativo en el que fueron detenidas 243 personas estuvo dirigido por Miguel Rodríguez Torres, Ministro de Relaciones de Interiores para aquella fecha, y quien justificó su barbarie acción tratando a los manifestantes de terroristas.
De acuerdo a testigos y declaraciones de líderes opositores en la madrugada llegaron unos 900 efectivos de la guardia y la policía nacional a destruir los campamentos ubicados en la plaza Alfredo Sadel, la plaza Bolívar de Chacao y la avenida Francisco de Miranda. Mientras los jóvenes pasaban el tiempo pintando las máscaras simbólicas de la resistencia en Venezuela y los devotos rezando el rosario u alguna otra oración pidiendo protección y la libertad del país, Rodríguez Torres los acusó de poseer armas, bombas molotov, droga, pasamontañas, artefactos explosivos, bombas lacrimógenas, cohetes, entre otros aparatos de poderoso alcance y destrucción.
Luego de aquella brutal acción los jueces a cargo determinaron que once jóvenes fueran enviados al SEBIN y el resto se les concediera libertad bajo medida cautelar de presentación periódica ante tribunales.
Entre los detenidos estaba Manuel Alejandro Cotiz Castro un joven oriundo de Punto Fijo, estado Falcón quien por su corta edad, 18 para aquel entonces, no había conocido otro sistema de gobierno, pero quien al leer sobre la Venezuela de otra época a través de los libros decidió unirse a las protestas de forma totalmente voluntaria por lo que un día, sin decirle nada a sus padres, se fue a Caracas dónde no conocía a nadie pero gracias a su gran carisma logró hacerse muy pronto de muchos amigos con quienes compartía el mismo sueño de libertad.
Desafortunadamente, aquel joven rebelde e inocente fue violentamente secuestrado y puesto a las órdenes de un tribunal manejado por el régimen de Maduro el cual necesitaba vender una historia de terroristas y golpistas tanto a nivel nacional como internacionalmente.
Manuel, quien desde muy temprana edad descubrió su vocación por el deporte y la música se le fue robado su sueño solamente por pensar diferente y unirse a un grupo de jóvenes quienes igual que él le pedían a la comunidad internacional que volteara sus ojos a Venezuela durante aquel periodo de marchas pacíficas que terminaron ensangrentadas por culpa de un régimen opresor y sanguinario.
Un par de meses después salió en libertad, tuvo un hijo, un bebé hermoso que le dio el coraje de volver a salir el 16 de mayo de 2017 a las calles con cientos de jóvenes estudiantes a protestar por un mejor futuro tanto para ellos, sus familiares y el de los ciudadanos más necesitados. Su corazón valiente y noble, a pesar de haber sido víctima una vez de aquel encierro injustificado, se arriesgó y cayó nuevamente en manos de aquellos quienes lo acusaron de llevar una granada es sus partes íntimas y hasta de acaparamiento de galletas al ser esto lo único que tenía para comer enviándolo a Ramo Verde en donde ha permanecido recluido desde entonces.
Por lo que hoy sus familiares, amigos y defensores de los Derechos Humanos en el mundo entero abogamos por la libertad de este joven virtuoso, humilde y sencillo quien merece estar disfrutando del amor y las bondades del país por el que lo ha arriesgado todo.
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DIANNET BLANCO PRIETO UNA DEFENSORA DE LOS DERECHOS DE LA MUJER SECUESTRADA EN EL SEBIN

mayo 5, 2018

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“No hay que hacer justicia con propia mano,
pero está en nuestras manos que se haga justicia” Alfredo Romero

A principio de los noventa a las afueras de Guatire, estado Miranda, Diannet, una niña de once años durante las vacaciones de la escuela decidió aprender los principios básicos de primeros auxilios en el ambulatorio de su localidad. Su mentora, la señora Irma disfrutaba mucho de su compañía por su amabilidad y respeto ante el sufrimiento ajeno, así que se esmeró en responder las incontables preguntas de aquella precoz e inteligente chiquilla quien llegaba orgullosamente “a su trabajo” como se empeñaba en decirle a todo el mundo.
Tiempo después esa experiencia le sirvió para auxiliar a su mamá a quien le habían diagnosticado cáncer de seno. A sus catorce años su sueño no era pensar en la celebración de sus quince, ni bailar el vals, ni viajar como el resto de sus amigas sino más bien ver a su mamá sana y feliz a quien llena de amor y esperanza atendió como la mejor enfermera. Sin embargo, llegado el 23 de abril de aquel mil novecientos noventa y cuatro cumplió con su familia y la tradición venezolana.
Así, Dianora Teresa Prieto Muñoz, a pesar del dolor que la estaba consumiendo pudo ver a su hija vestida como una princesa, rodeada de muchas personas que la amaban y dispuestas a dar todo por ella, una imagen que se llevó con ella a la vida eterna meses más tardes cuando perdió la batalla en contra de aquella terrible enfermedad.
Al quedar huérfana de madre Diannet fue acogida por su abuela y tía paterna quienes se dieron la tarea de cuidarla y terminarla de criar. Desde los 15 hasta los 20 años perteneció a un grupo de monjas conocido como las Misioneras del Divino Maestro en donde aprendió a vivir la ayuda al prójimo como un apostolado y canalizar su dolor haciendo labores sociales como el brindarle comida y abrigo a los más necesitados.
En la UCV se graduó como Licenciada en Educación y posteriormente saco un diplomado en Derecho de las Mujeres y Equidad de Género. Ha recibido varios reconocimientos por ser un ejemplo a seguir por los jóvenes de su localidad al destacarse como defensora de los Derechos de la Mujer, ser voluntaria en la fundación Dr. Sonrisa animando a los niños enfermos y formar parte de la directiva de la fundación Educando País donde se destacó como ponente en los diversos talleres de formación ciudadana, liderazgo, violencia de género, resolución de conflictos, embarazo precoz, derechos sexuales y reproductivos.
Desafortunadamente, su destacada labor social fue interrumpida el pasado 20 de mayo del año 2017 cuando un grupo de efectivos del SEBIN allanaron el apartamento de la amiga que se encontraba visitando y se la llevaron detenida sin una orden judicial, la mantuvieron esposada haciéndole interrogatorios por dos días y todas sus audiencias han sido diferidas porque los oficiales no se dignan a transportarla hasta los tribunales.
En el SEBIN comparte una celda con casi treinta compañeras en las que se mezclan las presas políticas con asesinas, estafadoras, prostitutas y demás delincuentes. Sus días se han vuelto rutinarios durante los cuales se esfuerza en orar, leer, hacer ejercicios y sobre todo poner en práctica lo aprendido con las monjitas sobre el apostolado social para soportar aquel hacinamiento lleno de torturas psicológicas, emocionales y a veces hasta físicas sin perder la fe y la esperanza de que pronto será libre porque sabe que Dios y su mamita en el cielo están trabajando para hacer de ese sueño una realidad.

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BORIS QUIÑONES: UN MÉDICO DE ORIGEN INDÍGENA PRIVADO DE LIBERTAD

abril 29, 2018

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“No hay que hacer justicia con propia mano,
pero está en nuestras manos que se haga justicia” Alfredo Romero

Nacido el 28 de mayo de 1975 en una de las etnias indígenas de Venezuela Boris Humberto Quiñones León habla español, portugués, inglés, italiano y su dialecto nativo. A los 17 años se fue al estado Mérida para estudiar medicina en la Universidad de los Andes y al no haber cupos se inscribió en la licenciatura de Enfermería mención Terapia Intensiva, posteriormente, logró continuar sus estudios y graduarse como Médico Cirujano.

Desde sus inicios en la universidad perteneció a la Federación de Estudiantes desde donde abogaba por los derechos de sus compañeros y el bienestar de todos tanto en la sede universitaria como en su entorno. Por esa destacada vocación de servicio fue contratado durante las marchas en Caracas a principio del año 2017 para atender a los lesionados indistintamente de su posición política.

Al calmarse Caracas alguien lo llamó para que los ayudara con los lesionados dentro de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) de Maracay. Siempre con su chaleco que lo identificaba como médico fue capturado junto con otros 21 hombres quienes fueron golpeados de manera bestial y cinco mujeres manoseadas vilmente luego de tumbar las puertas e invadir la autonomía universitaria.

Fueron presentados ante un Tribunal Militar, con las franelas ensangrentadas, con los pulmones colapsados y las cabezas rotas por los golpes pero, nunca hubo examen forense. Les imputaron tres cargos de leyes militares y el juez envió 11 para “El Dorado” estado Bolívar y 11 al penal “26 de Julio” en el estado Guárico. Las cinco mujeres se les asignaron casa por cárcel en Maracay.

Entre los que fueron trasladados hasta el “Dorado” 2 se contagiaron de paludismo a quienes Boris atendió mientras estuvo con ellos. Tres meses después, el juez militar les dio boleta de excarcelación a los 27 civiles, pero fueron secuestrado por la policía de Aragua y llevados a un Tribunal Ordinario que le otorgó libertad bajo medida cautelar a 22 de los upelistas, como los llamaban, y el resto fueron trasladados a otras cárceles de la siguiente manera: a una de las mujeres la dejaron en casa por cárcel, Kenny Colmenares y Mitchell Sosa a la “26 de Julio”, Alex González y Boris Quiñones a “Tocuyito.”

Sintiéndose frustrado, deprimido y sin salida Boris, aquel indígena nacido en medio de la selva con la luna de testigo y las estrellas iluminando el momento, intentó suicidarse por primera vez tomando cloro y luego ahorcándose invocando a sus ancestros a quienes clama incansablemente como niño asustado y perdido por su libertad. Ha tenido varios eventos hipertensivos graves y su gastritis ha empeorado a tal nivel que vomita sangre. A pesar de ello, sus familiares denuncian que no ha tenido acceso ni a médicos ni a medicinas por lo que desde el Foro Penal abogamos por una inmediata medida humanitaria por su bienestar, salud y liberación.

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EL INFIERNO DE DYLAN CANACHE Y EL RESTO DE LOS MENORES EN EL HELICOIDE

marzo 21, 2018

 

@nasbly
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“No hay que hacer justicia con propia mano,
pero está en nuestras manos que se haga justicia” Alfredo Romero

  El 13 de enero del 2018 fue un día totalmente normal y corriente en la casa de la familia Canache, Ana como siempre se despertó bien temprano para limpiar la casa y hacer el desayuno. A eso de las ocho llamó a Dylan para que fuera a comer. Unos minutos más tardes se sentó a la mesa aún con cara de sueño y al ver la arepa con mantequilla protestó: “¡¿Solo esto mamá?!”. “Sí, hijo. Ya sabe que la cosa esta dura y no se consigue mucho por ahí, pero vamos, coma y dele gracias a Dios porque en estos días hay muchos que hasta se acuestan sin nada en el estómago”.

    Eso no era noticia nueva para Dylan, en su liceo ya era normal que sus compañeros dejaran de ir porque no tenían que comer y algunos hasta se habían desmayado del hambre. Nacido y criado en la era de la llamada revolución desde muy joven entendió que solo se podía estar a favor o en contra del régimen. De allí que por medio de las redes sociales comenzó desde los 14 años a seguir a todos los grupos de la resistencia que iban en contra del régimen de Maduro, quien para él, era el único causante de todos los males de la sociedad.

   En su mente inocente el salir a protestar y conocer a los líderes de la oposición era como protagonizar una película en la que pertenecía al bando de los héroes que enfrentaban a los villanos. Así que cada vez que alguien mencionaba la palabra “protesta” él comenzaba a invitar a sus amigos del Facebook a salir y unirse a la “batalla” como sucedía en sus comiquitas favoritas.

   “Su arma”, una patineta, con la que paseaba por toda Altamira alardeando de su valentía al brincar sobre obstáculos y desde paredes muy altas; pero aquel sábado no había protesta, ni bandidos a quienes gritarles consignas en contra del régimen por lo que decidió irse a rumbear con sus amigos y pasarla bien pues, a la final, los héroes también necesitaban distraerse, pensó sintiéndose muy orgulloso de sí mismo. Sin embargo, los partidarios de Maduro tenían otros planes para aquel joven con espíritu luchador y rebelde.    

    En la madrugada del domingo una amiga de Dylan fue detenida en una fiesta y obligada a llamarlo para que la fuera a buscar en la estación de Antímano del metro de Caracas donde una comisión de funcionarios de la Dirección de Investigaciones del SEBIN lo detuvieron como si aquel menor de edad con su patineta realmente tuviera súper poderes capaces de derrocar al régimen por sí mismo.

    Por su parte, Ana, la abnegada madre; casi se enloquece al ver que su hijo no llegaba a casa y no fue hasta que contactó al Foro Penal y por medio de su coordinadora Mariela Suárez que logró saber que Dylan se encontraba detenido en el Helicoide. Ese mismo día por la tarde fue presentado ante el Tribunal 4to de Control de Menores del Área Metropolitana de Caracas, presuntamente por el delito de instigación pública, sin la presencia de sus padres y con un defensor público que le fue asignado, por lo que hasta ese momento el joven aún seguía sin entender nada de lo que estaba sucediendo y gracias a su ávida imaginación mantuvo la calma como si todo fuera parte de una película.

    Le fue otorgada una medida de libertad bajo fianza en la que se requería presentar unos fiadores que no se hicieron esperar para ayudar al adolescente de 16 años. Desafortunadamente, los planes del régimen eran detener al menor bajo cualquier circunstancia y no le permitieron volver a casa si no que al contrario lo enviaron a una celda del Helicoide en donde lo han mantenido detenido desde entonces sin ver a sus padres.

    El calabozo en el que se encuentra lo llaman “Preventiva 1” que mide 10 metros cuadrados aproximadamente. Cuando entró a aquel lugar sintió el mal olor proveniente principalmente del baño que tiene filtraciones y problemas de desagüe; además del sudor del resto de los reclusos, quince en total, trece de los cuales son detenidos comunes y otro menor llamado Andi de 17 años.  

    Notó las paredes grasosas, húmedas y llenas de moho, unas colchonetas tiradas en el piso sobre las que cucarachas se paseaban alegremente y en donde entendió tendría que dormir mientras estuviera en aquel infierno propio de una escena de terror. “Todo es parte de la película”, se seguía diciendo así mismo mentalmente para tratar de controlar el pánico que empezaba a sentir, “ahora es la parte de suspenso y pronto llegarán mis padres a rescatarme”.

    De un momento a otro, la alegría en sus ojos se fue apagando, la sonrisa transformando en amargura producto de los maltratos físicos y psicológicos. Su único aliado es Andi quien también es víctima de los otros reclusos por su inocencia casi infantil y por cuya razón el ángel de los presos políticos los ha puesto en las manos de los abogados del Foro Penal quienes no descansaran hasta verlos libres.

    Cuando les llevan las comidas insípidas recuerda aquella arepa con mantequilla que su mamá le había preparado con tanto amor, recuerda las veces que lo abrazaba y le decía cuanto lo amaba, recuerda lo feliz que era en su hogar protegido por todos sus familiares e intenta entender por qué ahora se encuentra en aquel infierno, porque por más que se lo pregunta la explicación no llega, la imaginación ya no le da respuesta, los héroes ya no existen y sus miedos lo están enloqueciendo.   

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RESEÑA “HISTORIAS PARA ANA: GÉNESIS”

marzo 4, 2018

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En Venezuela, desde finales del siglo XX y principios del siglo XXI, se han venido presentando drásticos e importantes cambios en el aspecto político, económico y social. Una dinámica histórica que por la rapidez con que ejecuta sus virajes, muchas veces dificulta la realización de análisis adecuados y objetivos hasta en los más grandes expertos en la materia.

En el presente libro se describe la Venezuela de ayer y hoy, específicamente en las últimas tres décadas; aunque en ocasiones y de forma muy breve, se reseñan acontecimientos de pasados más lejanos, con gran cantidad de elementos vivenciales, en los cuales las costumbres, hechos y personajes de diferentes regiones del país, quedan enaltecidos a través de las letras de Nasbly Kalinina. Se trata de un gran aporte a la comprensión de la cultura de Venezuela y por tal motivo, muy recomendable especialmente para jóvenes, quienes a medida que leen, se enriquecen con los conocimientos que esta obra les ofrece.

En los primeros capítulos, la autora, a través de la personificación de Inés Gabriela, cuenta una historia enmarcada en una época de gran trascendencia política en Venezuela. Con un estilo muy particular narra cómo se desenvuelve la vida de este personaje y la de su familia desde que comenzó a gestarse el modelo Socialista en el país, hasta su total instauración. Un relato fascinante, en cuya trama se entremezcla un sinfín de sentimientos que sin duda alguna, atrapa la atención del lector. Sin embargo, en los últimos seis capítulos, la escritora abandona los sucesos trágicos para concentrarse en Europa y dar a su obra un final feliz. Y es que al comienzo, cuando manifiesta: “Escribe con el corazón cuando tengas inspiración, sin olvidar que el éxito va de la mano de la constancia y la disciplina”, de seguro así lo hizo.

Los personajes, a veces reales, a veces imaginarios, se mueven en un mundo de intensas emociones donde la ternura y la inocencia de la juventud se ponen de manifiesto de principio a fin. Los sentimientos de amor y compasión contrastan de manera significativa con aquéllos de odio y venganza, que en ciertos momentos se ven reflejados en algunos escenarios. Dentro de una lectura sencilla, profundiza en diferentes ámbitos de la realidad venezolana, donde los aspectos político, religioso, económico y social se ilustran en forma significativa.

Resulta interesante la manera como se conjugan las destrezas narrativas en la obra; sobre todo cuando se entrelazan diferentes épocas de la historia del país, la descripción minuciosa de cada contexto, la amplia incorporación de espacios nacionales e internacionales y la adaptación rigurosa y casi perfecta de los elementos semióticos en cada uno de los lugares que se van mencionando. El sumergir al lector en la magia de las travesías a medida que se van describiendo los hechos, documenta y educa a través del desplazamiento en los viajes que se realizan dentro y fuera del país.

Por otro lado, el ingenio con el que se exponen las ideas en los cuentos cortos, generalmente surrealistas o en fábula, cargados de alegorías, símiles, hipérboles y prosopopeyas; entre otras figuras retóricas,  pone de manifiesto la alta capacidad de imaginación de la autora. De igual manera, su profunda fe hacia Dios y su pasión por la religión católica, queda demostrada a lo largo de toda la obra, tal como cuando expresa: “El secreto para no caer en pecado es entregarle el corazón al Divino Niño Jesús para que siempre nos lo mantenga puro, nuestros pensamientos al Espíritu Santo para que nos aleje de las malas inclinaciones, nuestros ojos a Papá Dios para que veamos nuestro camino sin apartarnos de él, y nuestras manos a la Virgen para que nos guíe cuando nos desviamos.” Sin embargo, consciente de las diferentes creencias religiosas que forman parte de la cultura venezolana, ella no las omite, sino que por el contrario, las describe ampliamente, al mismo tiempo que advierte: “…cada quien es libre de creer en lo que quiera, pero sin hacer daño a nadie”.

Sin duda que la obra “Historias para Ana: Génesis”, comprime un mensaje de reflexión para todos aquellos que persiguen sueños, que aman la libertad y la vida.

 Anónimo