ROSA VIRGINIA GONZÁLEZ: UNA FLOR EN CAUTIVERIO

junio 30, 2018

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“No hay que hacer justicia con propia mano,
pero está en nuestras manos que se haga justicia” Alfredo Romero

Anoche salí a caminar por el lugar donde vivo y con la mirada pérdida en mis recuerdos no me di cuenta del carro que venía cuando fui a cruzar la calle. Ante mi cara de espanto el señor me dijo sonriente: “Tranquila, mi camioneta no atropella flores”, lo cual le agradecí enrojecida y apenada por mi imprudencia.
Seguí mi recorrido, reflexionando en que aún existen caballeros y que no todos los hombres nos quieren encerrar por pensar distinto. Ello por las memorias que vinieron a mi mente de las mujeres quienes están presas por haber alzado sus voces en miras de un mejor futuro tanto para ellas como para sus hijos y cuya razón hoy abogo por mis hermanas; sí, mis hermanas porque aunque ni siquiera nos conocemos somos hijas de la misma madre patria y están allí por defenderla.
Desde la distancia me encuentro con Antonieta, madre sentimental de Rosa González quien fue detenida el 13 de enero del 2018 en el centro de Cagua, mientras compraba comida, y llevada al SEBIN de Aragua. Escuché su historia con detenimiento tratando de no llorar cuando me dijo que siendo Rosa inocente fue apartada de su niña de seis años quien no entiende porqué su mamá no está a su lado.
Intento conocerla mejor y Antonieta llena de amor me cuenta que Rosa es una humilde luchadora social, estudiante de Derecho, a quien le gusta disfrazarse de payasita para alegrar a los niños de bajos recursos y que se ha ganado varios reconocimientos en su pueblo por ser un ejemplo a seguir.
La señora Antonieta me muestra las cartas de Rosa hacia Camila, su hija, y al leerlas mi corazón explota ante una mamá desesperada quien le suplica a su pequeña que no la olvide, que entienda que es el amor más grande de su vida y que es precisamente ese sentimiento lo que le da fuerzas para soportar su cautiverio en esas cuatro paredes donde lleva meses sin poder cumplir con sus deberes de madre.
Vuelvo a repasar sus escritos y denoto que una de las cosas que más extraña de su niña es lo mucho que la hace reír con sus ocurrencias infantiles.
Veo la hermosa sonrisa de Rosa en sus fotos en la Web y no logro imaginarme su rostro apagado por el sufrimiento de estar separada de su hija en una cárcel en la que no puede salir a tomar sol, ni ir al baño cuando lo necesita por lo que ha tenido fiebres muy altas y perdido mucho peso.
Antonieta me envía unas fotos de Camila en la que su mirada decaída y triste refleja lo mucho que extraña a su mami a quien no ha podido ver ni abrazar en varios meses. Los llantos de la niña quiebran a sus familiares que ya no encuentran como consolarla mientras les piden clemencia a unos jueces que se han hecho los sordos ante el sufrimiento de otra familia que paga con creces el pensar diferente.
#QueSeHagaJusticia #LiberenARosa #LiberenATODOSlosPresosPolíticos
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GREGORY SANABRIA: UN HIJO DE DIOS TORTURADO EN EL SEBIN

mayo 23, 2018

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“No hay que hacer justicia por propia mano,
pero está en nuestras manos que se haga justicia”
Alfredo Romero

A sus 28 años María Sanabria esperaba con gran emoción a su segundo bebé, un niño que pronto llegaría para llenarle la vida de bendiciones con su hermosa y tímida sonrisa, con alma de ángel y un corazón tan noble que lo haría sacrificarse a sí mismo por el beneficio de otros. Un niño que mientras crecía en su vientre le recordaba lo hermoso que era la vida y por quien valía la pena esperar hasta tenerlo entre sus brazos y cuidarlo por siempre.
Así llegó el 9 de febrero de 1994 y en la ciudad de San Cristóbal, estado Táchira, nació aquel ansiado y amado bebé a quien su mamá llamó orgullosamente Gregory Antonio Sanabria Tarazona.
Sin embargo, el tiempo pasó muy rápido ante los ojos de aquella abnegada madre quien de un momento a otro vio a su hijo llegar al bachillerato y posteriormente empezar a estudiar Ingeniería en Informática en la Universidad Experimental del Táchira (UNET), además de una licenciatura en Teología en el seminario de las Asambleas de Dios pues, nacido en el seno de una familia cristiana desde muy joven Gregory se había enamorado plenamente de Jesús como único camino de salvación y amor al prójimo.
Humilde y muy inteligente, Gregory aprendió a leer música antes del español y a pesar de que era feliz con sus hermanos y su adorada madre, no podía estar tranquilo ante tanta maldad e injusticias cometidas por el régimen de Maduro. Por lo que a partir del 2013 comenzó a luchar por los Derechos Humanos y llevar un mensaje de amor y esperanza en cada protesta a la que asistía.
Desde entonces, su compromiso con la libertad del país se fue profundizando cada día, por lo que su mamá, quien es también su confidente y mejor amiga, le suplicó de rodillas y llorando que abandonara las calles, que no se siguiera arriesgando pues temía que lo mataran o llevaran preso como a tantos otros. Al verla en aquel estado, Gregory intentó complacerla pero, no lograba estar en paz consigo mismo. “Es normal que las madres se preocupen por sus hijos” pensó cuando decidió salir de casa sin despedirse. “Venezuela nos necesita, es hora de que alguien haga algo y si yo no salgo cómo le podré pedir a otros que lo hagan, que la cuiden y defiendan en contra del tirano. No puedo mamá, siento mucho desobedecerte. Tú me enseñaste a creer en Dios y en este momento mi deber con Él es luchar por el oprimido, por el que sufre, por quien nos necesita pues solo cuando vemos en ellos a Jesucristo y salimos a socorrerlos es cuando somos verdaderamente cristianos” reflexionó aquel gocho ya en camino a las protestas.
Así pues, comenzó a relacionarse con los jóvenes que al igual que él salían a las calles esperando alcanzar la libertad y el bienestar para todos en una nueva y mejor Venezuela, ganándose muy pronto el respeto y cariño de sus compañeros durante los meses de protestas en las que le tocó correr y esquivar los innumerables perdigones, balas y bombas lacrimógenas con las que fueron atacados por el régimen durante sus protestas pacíficas las cuales solo dejaron muchos heridos, muertos y presos políticos en todo el país.
Al enfriarse las calles, desilusionado y aceptando la voluntad de Dios, regresó a casa con su familia para seguir orando, estudiando y ayudando en el mantenimiento y limpieza de la universidad, actividad que precisamente hacía el siete de octubre del 2014 cuando fue detenido y acusado de conspiración para la rebelión y querer cambiar violentamente la Constitución junto al alcalde de Caracas Antonio Ledezma, Lorent Saleh, Gabriel Valles, Juan Giraldo y Jhosman Paredes a quienes para la fecha no conocía en persona.
Desde entonces su vida pasó bruscamente de los brazos tiernos de su mamá y un aula de clases a una celda desde la cual no tiene ni una ventana para ver la luz del día. Durante los primeros interrogatorios fue torturado con bolsas, electricidad y golpes. Sus visitas fueron reducidas al mínimo desde un principio y sus familiares más cercanos han sido obligados a dejar el país por la persecución que han tenido del régimen, teniendo como único refugio para su sanidad mental y emocional ese Dios que su mamá le dio a conocer desde muy niño.
El pasado 16 de mayo, Gonzales López y Carlos Calderón, ordenaron que lo golpearan terriblemente, causando una gran ira y protesta por parte de todos los presos del SEBIN. Un drama que aún sigue llenando de lágrimas los corazones de los demócratas alrededor del mundo por lo que en unísono y junto a todos sus seres queridos exigimos su libertad.
#QueSeHagaJusticia, #LiberenAGregory, #LibertadparaTODOSlosPresosPoliticos
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EL INFIERNO DE DYLAN CANACHE Y EL RESTO DE LOS MENORES EN EL HELICOIDE

marzo 21, 2018

 

@nasbly
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“No hay que hacer justicia con propia mano,
pero está en nuestras manos que se haga justicia” Alfredo Romero

  El 13 de enero del 2018 fue un día totalmente normal y corriente en la casa de la familia Canache, Ana como siempre se despertó bien temprano para limpiar la casa y hacer el desayuno. A eso de las ocho llamó a Dylan para que fuera a comer. Unos minutos más tardes se sentó a la mesa aún con cara de sueño y al ver la arepa con mantequilla protestó: “¡¿Solo esto mamá?!”. “Sí, hijo. Ya sabe que la cosa esta dura y no se consigue mucho por ahí, pero vamos, coma y dele gracias a Dios porque en estos días hay muchos que hasta se acuestan sin nada en el estómago”.

    Eso no era noticia nueva para Dylan, en su liceo ya era normal que sus compañeros dejaran de ir porque no tenían que comer y algunos hasta se habían desmayado del hambre. Nacido y criado en la era de la llamada revolución desde muy joven entendió que solo se podía estar a favor o en contra del régimen. De allí que por medio de las redes sociales comenzó desde los 14 años a seguir a todos los grupos de la resistencia que iban en contra del régimen de Maduro, quien para él, era el único causante de todos los males de la sociedad.

   En su mente inocente el salir a protestar y conocer a los líderes de la oposición era como protagonizar una película en la que pertenecía al bando de los héroes que enfrentaban a los villanos. Así que cada vez que alguien mencionaba la palabra “protesta” él comenzaba a invitar a sus amigos del Facebook a salir y unirse a la “batalla” como sucedía en sus comiquitas favoritas.

   “Su arma”, una patineta, con la que paseaba por toda Altamira alardeando de su valentía al brincar sobre obstáculos y desde paredes muy altas; pero aquel sábado no había protesta, ni bandidos a quienes gritarles consignas en contra del régimen por lo que decidió irse a rumbear con sus amigos y pasarla bien pues, a la final, los héroes también necesitaban distraerse, pensó sintiéndose muy orgulloso de sí mismo. Sin embargo, los partidarios de Maduro tenían otros planes para aquel joven con espíritu luchador y rebelde.    

    En la madrugada del domingo una amiga de Dylan fue detenida en una fiesta y obligada a llamarlo para que la fuera a buscar en la estación de Antímano del metro de Caracas donde una comisión de funcionarios de la Dirección de Investigaciones del SEBIN lo detuvieron como si aquel menor de edad con su patineta realmente tuviera súper poderes capaces de derrocar al régimen por sí mismo.

    Por su parte, Ana, la abnegada madre; casi se enloquece al ver que su hijo no llegaba a casa y no fue hasta que contactó al Foro Penal y por medio de su coordinadora Mariela Suárez que logró saber que Dylan se encontraba detenido en el Helicoide. Ese mismo día por la tarde fue presentado ante el Tribunal 4to de Control de Menores del Área Metropolitana de Caracas, presuntamente por el delito de instigación pública, sin la presencia de sus padres y con un defensor público que le fue asignado, por lo que hasta ese momento el joven aún seguía sin entender nada de lo que estaba sucediendo y gracias a su ávida imaginación mantuvo la calma como si todo fuera parte de una película.

    Le fue otorgada una medida de libertad bajo fianza en la que se requería presentar unos fiadores que no se hicieron esperar para ayudar al adolescente de 16 años. Desafortunadamente, los planes del régimen eran detener al menor bajo cualquier circunstancia y no le permitieron volver a casa si no que al contrario lo enviaron a una celda del Helicoide en donde lo han mantenido detenido desde entonces sin ver a sus padres.

    El calabozo en el que se encuentra lo llaman “Preventiva 1” que mide 10 metros cuadrados aproximadamente. Cuando entró a aquel lugar sintió el mal olor proveniente principalmente del baño que tiene filtraciones y problemas de desagüe; además del sudor del resto de los reclusos, quince en total, trece de los cuales son detenidos comunes y otro menor llamado Andi de 17 años.  

    Notó las paredes grasosas, húmedas y llenas de moho, unas colchonetas tiradas en el piso sobre las que cucarachas se paseaban alegremente y en donde entendió tendría que dormir mientras estuviera en aquel infierno propio de una escena de terror. “Todo es parte de la película”, se seguía diciendo así mismo mentalmente para tratar de controlar el pánico que empezaba a sentir, “ahora es la parte de suspenso y pronto llegarán mis padres a rescatarme”.

    De un momento a otro, la alegría en sus ojos se fue apagando, la sonrisa transformando en amargura producto de los maltratos físicos y psicológicos. Su único aliado es Andi quien también es víctima de los otros reclusos por su inocencia casi infantil y por cuya razón el ángel de los presos políticos los ha puesto en las manos de los abogados del Foro Penal quienes no descansaran hasta verlos libres.

    Cuando les llevan las comidas insípidas recuerda aquella arepa con mantequilla que su mamá le había preparado con tanto amor, recuerda las veces que lo abrazaba y le decía cuanto lo amaba, recuerda lo feliz que era en su hogar protegido por todos sus familiares e intenta entender por qué ahora se encuentra en aquel infierno, porque por más que se lo pregunta la explicación no llega, la imaginación ya no le da respuesta, los héroes ya no existen y sus miedos lo están enloqueciendo.   

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